
IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE SUELOS NO SATURADOS
Descubre por qué el conocimiento de los suelos no saturados es fundamental para el éxito de proyectos de cimentaciones
By PhD Carolina Hernández Valerio (Noviembre 2023).El estudio de los suelos no saturados es esencial en ingeniería geotécnica para comprender su comportamiento mecánico, manejar cambios en la humedad, optimizar la compactación, controlar la humedad y evaluar riesgos, lo que a su vez contribuye a la seguridad y el éxito de los proyectos geotécnicos. En este blog te contamos acerca del estado del conocimiento del comportamiento de suelos no saturados y su importancia.
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Introducción
Durante muchos años los estudios de la mecánica de suelos pusieron especial énfasis en los suelos saturados, quedando los suelos no saturados relegados a un segundo plano, a pesar de que extensas regiones de la tierra están cubiertas por ellos. Dudley (1970) comentó que ya Terzaghi había llamado la atención sobre la tendencia de los suelos no saturados a experimentar cambios de volumen cuando se inundaban. Hoy en día se tiene un conocimiento muy bueno del comportamiento de los suelos saturados existiendo modelos mecánicos que permiten explicar de forma conjunta todos los comportamientos de resistencia, deformación volumétrica y al corte. Sin embargo, existe una mayor escasez de información y conocimientos en el campo de los suelos parcialmente saturados.
Es posible que este hecho sea debido a la gran ocurrencia de suelos saturados sedimentarios en países con clima templado. También por el descubrimiento de la ley de presiones efectivas de Terzaghi, que permite explicar de una forma sencilla el comportamiento de los suelos saturados. Sin embargo, existen muchas condiciones en las que no se alcanza la saturación. Es más, los suelos parcialmente saturados son los más frecuentes en muchas regiones áridas y semiáridas. Gran parte de los comportamientos que experimenta un suelo parcialmente saturado están relacionados con la deformación volumétrica.
Por otra parte, hay una gran diversidad de suelos parcialmente saturados, muchos de ellos con características o comportamientos particulares, como arcillas expansivas muy plásticas (con hinchamiento y retracción en ciclos de mojado y secado), depósitos aluviales (suelos colapsables cuando presentan una estructura abierta), coluviales y eólicos, suelos compactados, etc. Muchos de estos problemas se han tratado de resolver y estudiar por separado como un problema especial, tal y como señalan Alonso et al. (1987). Sin embargo, los mismos autores, proponen un estudio global de dichos suelos desde la perspectiva del comportamiento controlado por la succión, como nexo de unión entre los suelos parcialmente saturados.
Reseña histórica de la mecánica de los suelos no saturados
La evolución de la mecánica de los suelos no saturados puede dividirse en tres periodos. En el primer periodo, antes de 1965, muchas de las investigaciones llevadas a cabo en los suelos no saturados fueron realizadas para investigar la validez del concepto de los esfuerzos efectivos para los suelos no saturados (por ejemplo: Bishop, 1959 y Aitchison, 1960). Durante este periodo el concepto de los esfuerzos efectivos fue modificado con la finalidad de analizar el comportamiento de los suelos no saturados.
En el segundo periodo, de 1965 a 1987, muchas de las investigaciones se realizaron con la finalidad de investigar la posibilidad de usar dos variables de estado de esfuerzos en lugar de una (por ejemplo: Matyas y Radhakrishna, 1968 y Fredlund, 1979). La “esfuerzo neto” (esfuerzo total menos presión de aire de poros) y “succión” (presión de aire de poros menos presión de agua de poros) se trataron como las dos variables de estado de esfuerzos. Durante este periodo se desarrollaron estructuras independientes para modelar comportamientos en el cambio de volumen y de corte en los suelos no saturados en términos de las dos variables de estado de esfuerzos. Sin embargo, el comportamiento del cambio de volumen y de corte se trataron por separado.
En el tercer periodo, desde 1987, varios investigadores han investigado el comportamiento de los suelos no saturados en términos del concepto del estado crítico y trataron de investigar el límite elástico de los suelos no saturados cuando el suelo es sometido a un ciclo de carga y descarga (Alonso et al. 1990). Hasta entonces el comportamiento del cambio de volumen y de corte de los suelos no saturados se había tratado separadamente. En investigaciones recientes se ha comenzado a enlazar el comportamiento del cambio de volumen y la resistencia al corte de los suelos no saturados desarrollándose modelos elastoplásticos. Asimismo, ha surgido una evolución en los aparatos de laboratorio que ha permitido medir en forma más precisa este comportamiento.
Origen del suelo no saturado
Teniendo en cuenta su origen, los suelos parcialmente saturados pueden ser naturales o artificiales. Respecto a los primeros se han descrito en la bibliografía una gran variedad de ejemplos tanto en suelos sedimentarios (eólicos, aluviales, coluviales, etc.), como en suelos residuales lateríticos y saprolíticos.
Gran parte de los suelos sedimentario se han depositado en ambientes acuosos, quedando inicialmente saturados y posteriormente desecados debido a las circunstancias ambientales. Estos suelos abundan en lugares de clima árido y semi-árido, en que las estaciones son muy marcadas con períodos secos prolongados. Según diversos autores, estos lugares ocupan cerca del 30 % de la superficie de la Tierra. Respecto a los suelos residuales, su formación está asociada a los agentes de meteorización y el tipo de roca matriz.
Los suelos tropicales lateríticos y saprolíticos, frecuentemente están en estado no saturado, debido a sus características de alta permeabilidad y las condiciones climáticas en las cuales se encuentran (Vaughan, 1985). Estos suelos son originados por la intensa y profunda descomposición de la roca matriz, bajo condiciones climáticas y biológicas que prevalecen en los trópicos. Por otra parte, dentro de los suelos artificiales se encuentran los suelos compactados extensamente utilizados en obras de tierra (presas, terraplenes, etc.), que debido a su naturaleza son suelos no saturados. Según Barden (1965) es razonable aceptar ciertas similitudes de comportamiento entre los suelos compactados y los suelos naturales desecados.
Los fenómenos más característicos del comportamiento del suelo no saturado se relacionan con sus deformaciones volumétricas al modificar el grado de saturación. Estas deformaciones pueden ser tanto positivas, en cuyo caso se produce un colapso, como negativas, en cuyo caso se produce un hinchamiento. Según Aitchison (1973), tanto el colapso como el hinchamiento pueden ser considerados como procesos de inestabilidad estructural, debido a que inducen discontinuidades en el comportamiento deformacional del suelo al variar las condiciones ambientales (ejemplo cambios de humedad), sin modificación del estado de esfuerzo exterior. Teniendo en cuenta la importancia de estos suelos para comprender el comportamiento de los suelos parcialmente saturados, se presentan a continuación algunos aspectos referentes a su origen.
Respecto a los suelos identificados con estructura potencialmente colapsable, éstos tienen origen bastante variable. Aunque los más extendidos son los de origen eólico (loes y arena eólica) se han observado colapsos en suelos aluviales, coluviales, residuales o en rellenos compactados (Dudley, 1970). La sensibilidad al colapso es graduada según el tipo de depósito, de tal forma que los suelos de origen eólico son, en general más propensos al colapso que los aluviales.
Sin embargo, Aitchison (1973) indica que dependiendo del lugar pueden existir importantes variaciones. De forma general se observa que el origen de un suelo es de poca ayuda para conocer su potencialidad en colapsar. Aitchison (1973) indica lo inadecuado en definir un suelo como colapsable, sin que antes se haya definido una estructura que a su vez depende de la porosimetría, del grado de saturación y del estado de esfuerzos a que esté sometido.
En cuanto a los suelos potencialmente expansivos, hay que relacionar su origen a la presencia de partículas arcillosas que puedan provocar esta expansión. Habitualmente se consideran tres minerales arcillosos: montmorillonita, illita y caolinita; que por su abundancia respecto a otros se les considera como básicos para efecto de estudiar este fenómeno. Según Schreiner (1988), la fuente de estos minerales es una amplia gama de rocas ígneas básicas incluyendo rocas volcánicas y lavas en las que las más frecuentes son los basaltos, si bien, en algún caso ha sido el granito. La montmorillonita necesita un medio alcalino como factor imprescindible y se genera habitualmente en zonas áridas con poco drenaje y en consecuencia con alta concentración de cationes y minerales. La caolinita se produce con pH más bajo y en las zonas más drenadas y con menores concentraciones de cationes. Por esta razón la montmorillonita abunda en valles y zonas deprimidas y la caolinita en lugares con mayores pendientes. La ilita, por su parte, precisa para su formación un pH ligeramente alcalino.
Conclusiones
De la información presentada anteriormente podemos concluir que el estudio de los suelos no saturados en ingeniería geotécnica es importante por las siguientes razones:
1. Comportamiento mecánico: Los suelos no saturados, también conocidos como suelos parcialmente saturados o suelos no completamente mojados, tienen propiedades mecánicas que son distintas de las de los suelos saturados. Comprender y caracterizar estas propiedades es esencial para predecir el comportamiento de los suelos en una variedad de aplicaciones geotécnicas, como cimentaciones, terraplenes, taludes y excavaciones.
2. Cambios en el contenido de agua: Los suelos no saturados pueden experimentar cambios significativos en su contenido de agua debido a la lluvia, la evaporación y otros factores ambientales. Estos cambios pueden afectar la resistencia y la estabilidad de las estructuras geotécnicas. Por lo tanto, es fundamental comprender cómo estos suelos responden a las variaciones en la humedad y cómo se pueden manejar de manera adecuada.
3. Infiltración y drenaje: El estudio de los suelos no saturados es esencial para comprender la infiltración de agua en el suelo y cómo se redistribuye a través de él. Esto es crucial en aplicaciones de drenaje, como sistemas de drenaje de carreteras o la gestión del agua en proyectos de construcción. Comprender los procesos de infiltración y drenaje en suelos no saturados es fundamental para evitar problemas como la erosión y la pérdida de soporte del suelo.
4. Compactación: En muchas aplicaciones de ingeniería geotécnica, es necesario compactar el suelo para mejorar su resistencia y estabilidad. Comprender cómo se comportan los suelos no saturados durante el proceso de compactación es esencial para lograr los resultados deseados y evitar problemas como asentamientos no deseados.
5. Control de la humedad: En proyectos de construcción, como la construcción de presas o terraplenes, el control de la humedad en el suelo es crucial. Comprender cómo se comportan los suelos no saturados en respuesta a medidas de control de la humedad, como la compactación o el drenaje, es esencial para garantizar la seguridad y la estabilidad de las estructuras.
6. Evaluación de riesgos: En aplicaciones geotécnicas, la falta de comprensión de los suelos no saturados puede llevar a problemas imprevistos y a riesgos para la seguridad. El estudio de estos suelos permite evaluar y mitigar de manera más efectiva los riesgos asociados con proyectos de ingeniería.
Referencias
Aitchison, G.D. and Bishop, A.W. (1960). Discussion in Pore pressure and suction in soil. 150. London: Butterworths. Aitchison, G. D. (1973). Twenty-five years of application of soil survey principles in the practice of foundation engineering. Geoderma, 10(1-2), 99-112. Alonso, E.E., Gens, A., and Hight, D.W. (1987) Special problem soils. General report. In proceedings of the 9th European Conference on Soil Mechanics and Foundation Engineering, Dublin, Vol. 3: 1087-1146. Barden, L. (1965). Consolidation of compacted and unsaturated clays. Géotechnique, 15 (3): 267-286. Barrera Bucio, M. (2002). Estudio experimental del comportamiento hidro-mecánico de suelos colapsables. Universitat Politècnica de Catalunya. Bishop, A.W. (1959). The principle of effective stress. Teknik Ukeblad, 39: 859-863. Dudley, A. (1970). Review of collapsing soils. Journal of the Soil Mechanics and Foundations Division. Proc. Of the American Society of Civil Engineer. Fredlund, D.G. (1979). Appropriate concepts and technology for unsaturated soils. Can. Geotech. J. 16 No 1: 121-139. Matyas, E.L. y Radhakrishna, H.S. (1968). Volume change characteristics of partially saturated soils. Géotechnique, 18, No 4: 432-448. Schreiner, H.D. (1988). Volume change of compacted highly plastic African clays. Ph.D. Thesis Imperial College, University of London. Vaughan, P.R. (1985). Mechanical and hydraulic properties of in-situ soils. General Report. Sess. 2 Proc. 1st Int. Conf. in Geomech. in Tropical Lateritic and saprolitic Soils, Brasilia.