El reto
El desarrollo del proyecto San Miguelito representó un reto de ingeniería debido a su compleja topografía, la cual presentaba desniveles de hasta 7 metros entre los niveles de piso terminado (NPT) de las distintas estructuras. Para garantizar la estabilidad del desplante, se optó por la optimización del terreno mediante el sistema IMPACT® de GEOPIER®, utilizando el método de pre-barrenado.
Esta solución proporciona el soporte necesario para las siguientes presiones máximas de contacto dadas por el estructurista: 8.0 t/m² en la Nave Principal y Tanque de Agua, 6.0 t/m² en la Nave de Andenes, y 3.8 t/m² en la Nave de Calderas y Estaciones de Gas.
Debido a los desniveles existentes entre las estructuras, se discretizaron tres zonas geotécnicas. En la Zona 1, bajo el nivel de terreno natural (NTN), se identificaron limos de consistencia media hasta los 1.5 m, seguidos de un estrato de limo duro con boleos hasta los 3.0 m, subyacido por limos de consistencia media a firme hasta el límite de exploración (10.0 m). En la Zona 2, el perfil consiste en limos de consistencia blanda a media hasta los 6.0 m, seguidos por limos firmes con presencia de boleos hasta la profundidad máxima de 25.0 m. Finalmente, la Zona 3 presenta limos de consistencia media hasta los 3.0 m, seguid de arenas limosas de compacidad media hasta los 5.5 m y muy compactas a los 7.0 m, descansando sobre una grava arcillosa muy compacta hasta el final de la exploración los 15.0 m.
Durante los trabajos de exploración, no se encontró el Nivel de Aguas Freáticas (NAF).





